Wallapop y la sostenibilidad: ahora va a por las ventas profesionales a través de la aplicación

El coronavirus ha complicado la existencia de todos, incluída la de Wallapop y los mercados online de segunda mano. Paralizada la economía, cualquier actividad relacionada venía detrás.

«Durante el confinamiento, el sector ha caído», explica Rob Cassedy en un encuentro con medios, «ha sido una época complicada». En cualquier caso, no se atreven a hacer valoraciones, hay que esperar los próximos meses a ver qué ocurre.

Tras, o podríamos decir durante, están trabajando por las nuevas vías de expansión de la compañía. El mercado de los usuarios particulares ya lo tienen conquistado, ahora quieren en del B2B. La realidad es que era un sector que ya venía usando Wallapop de alguna manera, ahora la tecnológica quiere centrarse en ellos. «Creemos que a los pequeños negocios les ayudará a crear un canal de clasificados», explica Cassedy. ¿Sobre su monetización? No quieren adelantar acontecimientos, pero de momento seguiría el sistema de promoción de anuncios que ya Wallapop lanzó hace años para particulares.

El interés por la sostenibilidad

La tendencia de la compañía pasa ahora por su foco en la sostenibilidad. Justo antes del inicio de la pandemia, Wallapop anunciaba un encuentro de medios en el que analizaba las posibilidades del consumo sostenible. Cancelado por el confinamiento, los datos revisados tras tres meses de encierro han visto la luz. La realidad es que no hay cambios considerables y el crecimiento del interés por la segunda mano, como forma de consumo responsable, ha ido en aumento.

Según los datos extraídos de La Red del cambio: los
consumidores frente al reto de la recuperación sostenible
, el 83% de los españoles cree que a partir de sus hábitos de consumo puede influir en la sostenibilidad del planeta. Siendo la crisis climática, junto a la recién adoptada de la COVID-19, las preocupaciones más grandes de los encuestados.

Alineados con la agenda 2030 para lograr la gestión responsable y uso eficiente de recursos naturales, la llegada del coronavirus no ha hecho más que acelerare el interés por el efecto del consumo en la crisis climática y el papel de los individuos en el ecosistema.

Wallapop, la rara avis del emprendimiento español

Hace casi 10 años que Wallapop ocupa un lugar en la vida de los adeptos a la segunda mano de España. Su misión era el mercado de segunda mano de su horrendo aspecto y trasladarlo al new age de las aplicaciones. Ya en 2013, momento en el que se presentaban al mundo, Wallapop apuntaba a maneras: tenía la vocación de convertirse en uno de los primeros unicornios españoles.

Lo cierto es que lo tenía todo. Una historia, el secretismo de los importes de las consecuentes rondas de financiación así como los resultados financieros que, por mucho tiempo, no estaban claros. Sí se sabía, por aquel entonces, que la compañía tenía complicada la monetización de su negocio y sus ingresos venían respaldados solo por el sector inversor.

No fue hasta 2016 cuando Wallapop decidía sacar rédito a una plataforma que ya había logrado la masa crítica de usuarios. Decidían lanzar los anuncios para lograr visibilidad dentro de la plataforma. Solo cuatro meses después del lanzamiento solo el 1% de los anuncios en la plataforma se habían adherido a este sistema. Eso dejó un 2017 con 36 millones en pérdidas.

Las malas cuentas de la compañía, que comenzaba a perder el brillo de antaño, hizo cambiar la estrategia de la misma. Por un lado, la cúpula directiva original dejó sus puestos de decisión. Fue el momento de Rob Cassedy, que venía directamente desde Ebay para hacer de Wallapop una empresa rentable.

También se comenzó a soltar lastre entre rumores de venta que nunca terminaron por llegar a concretarse. En los años de crecimiento masivo, Wallapop puso el ojo en Estados Unidos . Un acuerdo con Letgo –su competidor– inició la aventura americana para Wallapop. A finales de 2018, la española vendía su participación a Letgo y se centraba en hacer rentable el negocio en España.

Desde entonces, el perfil de Wallapop ha sido bajo centrándose en animar sus cuentas sin demasiada confianza por parte de sus fondos inversores. Especialmente Vostok New Ventures, accionista desde 2018, que en su último informe apunta a una valoración de la tecnológica muy lejana al perfil de unicornio dejando al emprendimiento español en los 216 millones de euros.

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