Pérdida de hielo en la Antártica se triplica en menos de una década. Ciudades podrían desaparecer

Las capas de hielo de la Antártica se están derritiendo a una velocidad alarmante. Al año, la cantidad de hielo que se derrite en el océano es de 200 billones de toneladas, una cantidad ridículamente preocupante, en especial porque estos desprendimientos están subiendo los niveles del mar en medio milímetro al año.

El derretimiento del hielo se ha triplicado en la última década, concluyó un estudio presentado por un equipo de 80 científicos, todos expertos en la Antártica y que colectivamente han revisado 24 estudios sobre la perdida de hielo en ese sector. Terminaron creando uno de los estudios definitivos sobre la Antártica, el cual titularon ‘Ejercicio de comparación entre equilibrio de capas de hielo’ (o IMBIE por sus siglas en inglés), que también deja claro que si la aceleración continúa, el típico escenario apocalíptico de las películas, donde ciudades son tragadas por el mar, se podría hacer realidad.

Lo peor es que el tiempo que tenemos para reaccionar a este fenómeno se está acortado. De seguir así, no alcancemos a cambiar el panorama en la siguiente década.

La opinión de los expertos

Este estudio es muy interesante, en especial por que la Antártica es la capa de hielo más grande del planeta, y esa parte tan importante de la Tierra ha perdido 219 billones de toneladas de hielo al año entre 2012 y 2017. En la década anterior a esa, al año se perdían 73 billones de toneladas, y antes de eso esa cifra llegaba a los 49 billones. 


24 Horas

“Nosotros tomamos todos los estimados con todas las técnicas posibles, y llegamos a estas conclusiones”, dice Isabella Velicogna, una experta en la Antártica de la Universidad de California en Irvine, una de las contribuyentes de la investigación, que fue liderada por Andrew Shepherd of the Universidad de Leeds en Inglaterra.

“El registro detallado muestra una aceleración que comenzó al rededor del 2002”, dice Beata Csatho, otra de las colaboradoras y glacióloga de la Universidad de Buffalo. Ella también notó que al comparar el primer periodo de 5 años (1997-2002) con el último (2012-2017), se ve una aceleración más pronunciada de lo normal. Este aumento de agua en el mar se traduce en 3 trillones de toneladas de hielo que desde 1992 se han desprendido y derretido, lo que a su vez significa poco menos de 8 milímetros de aumento en el nivel del mar.

Por otro lado, la Antártica se puede dividir en dos: Antártica Oeste y Este. La parte oeste perdió 159 billones de toneladas de hielo entre 2012 y 2017, una cantidad muchísimo mayor que los 65 billones de toneladas que perdió entre 2002 y 2007. Este problema viene, puntualmente, de do grandes glaciares: Pine Island y Thwaites. El segundo de ellos a sido descrito como una potencial amenaza planetaria gracias a su colosal tamaño y su rol como posible entrada para que el océano entre a toda la Antártica del Oeste, transformando la zona en un nuevo océano.


WWF

“El incremento en la perdida de masa glaciar que se encontró es realmente preocupante, particularmente si miramos a la Antártica Oeste, la zona que cambia más rápidamente”, dice Christine Dow, una glacióloga de la Universidad de Waterloo en Ontario, que también estuvo involucrada en la investigación. “Y esta área nos preocupa más, porque está bajo el nivel del mar. Si esto sigue así, podría desembocar en un escape de hielo a larga escala hacia el océano, y un aumento significativo en el nivel del mar”, dice Dow.

Antártica del Este, el jugador pasivo

Por otro lado, la Antártica Este se mantiene relativamente estable, además de no contribuir mucho con el aumento en el nivel del mar, al menos en la época de estudio. Sin embargo, en los últimos cinco años comenzó a perder hielo, aunque no se sabe exactamente cuánto es, pero se subentiende que es una cifra alta. 

Lo que pasa con Antártica Este es realmente importante, quizás más que lo que pasa con su hermano del Oeste, ya que es -por lejos- donde más hielo hay, y que si llega a derretirse podría aumentar el nivel del mar en más de 30 metros. Un ejemplo: tan solo un glaciar del Este, que recibe el nombre de Totten-, tiene el poder de subir el nivel del mar tanto como la capa de hielo de la Antártica Oeste, o incluso más.

“No podemos contar a la Antártica Este como un jugador pasivo, así que lo comenzamos a observar y descubrimos que hay ligares con el potencial desprenderse, y esos lugares son muy vulnerables”, dice Velicogna. Y es que ese peligro real lleva años siendo escuchado, como un murmullo al que no se ha hecho caso. En un controversial estudio de 2016, el científico ex-NASA, James Hansen, junto con sus compañeros -entre los que estaba Velicogna-, encontraron que el nivel del mar podría subir sobre un metro en 50 años si el desprendimiento seguía al nivel que llevaba en ese tiempo. Con el nivel que llevamos actualmente, ese escenario se ve cada vez más posible -y en menos tiempo-.


ABC

¿De qué depende de que la Antártica deje de derretir su hielo? De las decisiones que tomemos hoy, dice Rob DeConto, experto de la Universidad de Massachusetts en Amherst y que además es coautor de una investigación diferente, donde revisa dos visiones sobre el futuro de la helada zona para 2070. El primer escenario es asumir nuestra culpa hasta el momento, pero  cumpliendo con el mínimo que establece el acuerdo climático de Paris. Esto podría ayudar a controlar el problema, hasta cierto punto.

La otra opción es la que todos nos imaginamos: el hielo se comienza a derretir más rápido debido a nuestros nulos esfuerzos por cambiar las cosas y que los cambios terminen siendo “tan excesivos que no seremos capaces de controlarlos”.

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