Hermosos peces koi nadan libres por los canales de una ciudad japonesa. Son admirados y respetados

La cultura oriental  tiene un misticismo único. Sus leyendas, creencias y formas son tremendamente atractivas para miles de personas. Una de ellas, radica en la importancia de este tipo de peces, quienes son muy respetados.

Estos hermosos peces koi nadan libres por los canales de la ciudad japonesa de Shimabara. Son admirados y contemplados, pues entienden la importancia de su existencia para la cultura.


Autor desconocido, ayúdanos a encontrarlo

La ciudad de Shimabara, ubicada en la isla de Kyushu, ha sido bautizada como la «ciudad de la carpa nadadora», por su increíble admiración por los peces koi.

Su idolatría comenzó a raíz de un desastre natural hace algunos años y, hoy, nadan y corren libremente las aguas de la ciudad.

Son considerados como una «joya viva», tanto así que el ejemplar más caro fue vendido en unos buenos millones de dólares. Al igual que los caballos, por ejemplo, su raza y linaje son muy codiciadas.

Las alcantarillas de aquella mítica ciudad son extremadamente limpias, casi como un río natural, por ello, para estos hermosos animales, nadar allí no representa ningún problema. 


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Según cuenta la leyenda de estos peces, todo comenzó cuando una «escuela de peces» liberó a unos cuantos en un río de la ciudad, de tal modo que lograran vencer el cause y alcanzar una cascada plagada de demonios. 

Nadie lo logró, excepto un koi, que tras varios intentos, concretó el pedido. A modo de recompensa, los dioses lo convirtieron en un dragón, símbolo de fuerza, perseverancia y valentía.


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Su filosofía es propia de la cultura oriental y de la ciudad de Shimabara puntualmente. 

Pero este extraño fenómeno tiene que ver con las condiciones que se propiciaron para que los canales llegaran a ese nivel de limpieza.


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En 1972, un terremoto y tsunami producido por la actividad volcánica del poblado, dio muerte a unas 15 mil personas. Sin embargo, de toda esa tragedia, llegó la vida.

Diversos manantiales de los montes llegaron a la ciudad e inundaron los canales con agua pura, ideal para la vida de los koi.

Hoy son un verdadero tesoro.

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