Greta Gerwig marca la diferencia en la historia de ‘Mujercitas’ en los Oscar

Greta Gerwig marca la diferencia en la historia de ‘Mujercitas’ en los Oscar

Las adaptaciones al cine de Mujercitas siempre han tenido un hueco en los Oscar, pero la versión de Greta Gerwig llega a los premios de la Academia envuelta en la polémica por la ausencia de su nominación como directora. Así se diferencia su trabajo y acogida en esta gala con respecto a las versiones anteriores.

Mujercitas , de Greta Gerwig, irrumpió con fuerza en la cartelera navideña y engrosó casi seis millones y medio de dólares solo el día de su estreno. Ha seguido un recorrido bastante estable desde entonces, incluso teniendo en cuenta que ha compartido cartel con fuertes contendientes como Star Wars: el ascenso de Skywalker y la alabada 1917. Recientemente, ha superado los cien millones de dólares recaudados en todo el mundo y la crítica, además, ratifica este éxito con opiniones más que positivas.

Su merecida nominación a Mejor película del 2019 en los Oscar está más que demostrada en todos los campos, pero al parecer nada de esto aplica para Greta Gerwig, a la que la temporada de premios ha esquivado sin miramientos. La gala de los premios SAG ignoró por completo la película, igual que los del Sindicato de Directores.

Los premios del Sindicato de Guionistas de Estados Unidos tuvieron en cuenta la adaptación de la novela Louisa May Alcott, pero finalmente no le dieron el galardón. En cuanto a los Globos de oro, ni película ni directora fueron nominadas; tampoco se llevaron la estatuilla a casa Saoirse Ronan por su trabajo como actriz principal ni Alexandre Desplat por la banda sonora.

En los Oscar, es casi tradición que las categorías de Mejor película y Mejor dirección vayan de la mano, pero Greta Gerwig no consiguió la aprobación de la Academia del Cine para esta última. Para los Oscar, solo el trabajo de cinco directores hombres en 2019 fue digno de entrar a concurso. La ausencia de Gerwig en esta gala ha sido motivo de polémica y confrontación entre quienes consideran que a estos premios les sigue faltando diversidad.

Mujercitas es sinónimo de nominación al Oscar

La novela de Louisa May Alcott llegó a Europa con el título de Mujercitas, que aunaba los dos relatos semiautobiográficos que la autora había sacado a luz en Estados Unidos como Mujercitas y Aquellas mujercitas entre 1868 y 1869. El último cuarto del siglo XIX no era una época muy favorable para las autoras y, en parte, es por ello que la historia de Jo March se centra tanto en esta disyuntiva. Las vidas de Jo, sus hermanas y el resto de su familia narran los complejos lazos de amor que las une y los bloqueos que la sociedad americana de la Guerra de Secesión planteaban a las mujeres jóvenes.

La primera novela fue un éxito absoluto en el momento de su publicación —las dos mil copias impresas se vendieron en apenas dos semanas—, y los lectores, en su mayoría mujeres, reclamaron una continuación a la historia. Les llegó al año siguiente con iguales resultados entre el público. Desde entonces, ha sido una de las lecturas de cabecera de varias generaciones de niñas, entre las que se encuentran grandes nombres de la literatura, como Ursula K. Le Guin, Susan Sontag, Margaret Atwood o Nora Ephron.

No es de extrañar, entonces, que sus adaptaciones al cine hayan recolectado un enorme entusiasmo entre la audiencia con cada estreno y se haya convertido en todo un clásico de época . En concreto, hay cinco versiones cinematográficas sonoras de Mujercitas entre 1933 y 2019, todas de gran éxito a excepción del retelling moderno estrenado en 2018. La historia de Alcott ha tenido entre sus protagonistas a las grandes actrices de cada generación, desde Katharine Hepburn y Elizabeth Taylor, hasta Winona Ryder y Susan Sarandon. La última visión de la novela, estrenada la pasada Navidad, cuenta nada menos que con Saoirse Ronan, Florence Pugh, Laura Dern y Meryl Streep. Veámos cómo impactó cada una de estas adaptaciones en los premios Oscar:

La versión de 1933, la única en blanco y negro de esta lista, fue dirigida por George Cukor, el prolífico director americano al que le debemos La costilla de Adán, La dama de las camelias y My Fair Lady, entre otras muchas. Su trabajo con Mujercitas se reconoció en unos jovencísimos premios Oscar con tres nominaciones: Mejor película, Mejor dirección y Mejor guion adaptado. Ganó en esta última categoría, mientras que Cavalcade y Frank Lloyd se llevaron los dos primeros galardones.

El trabajo de Sarah Mason y Victor Heerman como guionistas se vio replicado casi punto por punto en la siguiente adaptación. La versión de Mervyn LeRoy de 1949 es más un remake de la película anterior que una adaptación de la novela de Alcott. Con un tono más sosegado y escenas nuevas, este Mujercitas es un cuadro estático en el que las actrices lucen más su belleza y la de sus vestido de época que sus actuaciones. Es por ello la versión menos galardonada. En los Oscar fue nominada a Mejor banda sonora y ganó en la categoría de Mejor dirección artística en color.

Tuvieron que pasar 45 años antes de que otra adaptación de Mujercitas llenara las salas de cine, y lo hizo por todo lo alto. Gillian Armstrong dirigió en 1994 la que era, hasta este año, la versión más recordada de la novela. Con Winona Ryder, Kristen Dunst y Susan Sarandon a la cabeza, la cinta exploraba con bastante precisión los aspectos planteados en el libro. Fue nominada en los premios de la Academia en tres categorías —Mejor actriz para Winona Ryder, Mejor diseño de vestuario y Mejor banda sonora—, aunque no consiguió llevarse a casa ninguna estatuilla.

La adaptación de Greta Gerwig se ha colado en los Oscar 2020 con seis nominaciones en total —más que todas las anteriores— y la sonada ausencia de una séptima, la de Mejor dirección. Su visión de Mujercitas opta a Mejor película, Mejor guion adaptado, Mejor actriz para Saoirse Ronan, Mejor actriz de reparto para Florence Pugh, Mejor banda sonora original y Mejor diseño de vestuario. Todas ellas, excepto la de Pugh, categorías que le son familiares a la historia de Mujercitas en los Oscar.

El próximo 10 de febrero, Ronan se enfrenta a la batalla por el Oscar a Mejor actriz que Ryder no consiguió ganar hace 25 años, mientras que el guion adaptado por la propia Greta Gerwig compite por estar a la altura de aquel oscarizado texto de 1933. Hay otras similitudes: en la categoría de Mejor actriz de reparto se enfrentan Laura Dern y Florence Pugh —madre e hija en la ficción—, del mismo modo que Susan Sarandon y Winona Ryder lo hicieron en 1994.

Sin embargo, es imposible ignorar al elefante en la habitación. Mujercitas solo ha estado nominada a Mejor película en dos ocasiones: en 1933, bajo la dirección de George Cukor, y ahora, en 2019, con Gerwig. Mientras que entonces Cuko también fue nominado a Mejor Dirección, Gerwig se ha quedado fuera.

Los Oscar: una gala dominada por hombres

2019 ha sido un año marcado por importantes largometrajes y un buen puñado de películas han repetido en todas las listas de mejores cintas del año, pero solo unas pocas han logrado la aprobación de la Academia; y Mujercitas es la única de ellas centrada en la historia de varias mujeres.

Cabe destacar que solo cinco mujeres han llegado a la lista de nominadas por su trabajo de directoras y que solo Kathryn Bigelow consiguió el premio, hace apenas diez años. La carrera por el Oscar, en especial en esta categoría, también es dura para las personas de etnia no blanca —solo 22 hombres racializados han estado nominados en la historia de los premios—, lo que podría explicar que la directora negra Ava DuVernay no recibiera su nominación en 2015, cuando su cinta Selma optó a Mejor película.

Uno de los problemas a los que Mujercitas se enfrentaba en los Oscar, es que es una película a la que ha apoyado mayoritariamente el público femenino. Según relataba Forbes a principios de año, solo “un tercio” de los espectadores han sido hombres. Eso no ha frenado su éxito en taquilla: “las películas para/de/sobre un protagonista que no es un hombre blanco pueden prosperar con o sin la ayuda de una audiencia transversal”. Sin embargo, cuando se trata de los Oscar, que la cinta sea percibida como “femenina” o escrita por y para las mujeres sí afecta, y mucho, al resultado en la gala de la Academia.

Las causas de este fenómeno son complejas y están íntimamente ligadas con el sistema patriarcal y androcentrista del que el mundo del cine no puede escapar. Pero una de estas causas podemos encontrarlas en el sistema de voto de los Oscar. No todos los afiliados a la Academia del Cine pueden votar por los mejores directores. Cada categoría está abierta exclusivamente a los profesionales que encajan en ella. Es decir, los directores votan a los directores, las actrices a las actrices y los técnicos de sonido a los técnicos de sonido, por ejemplo. Esto se traduce en una realidad dura: cuanta menos diversidad haya entre los directores miembros de la Academia, menos probabilidades habrá de que la categoría de Mejor dirección sea diversa.

La web de los Oscar se congratula por tener más de un 32% de miembros mujeres, una cifra que ha crecido considerablemente con los años, aunque no revela los porcentajes de género para cada rama profesional. No obstante, hay que tener en cuenta que las mujeres lo tienen más difícil a la hora de poder asociarse en la Academia. Los requisitos pasan por haber dirigido dos películas y que al menos una de ellas se haya estrenado en la última década, con algunas excepciones.

Un estudio de la Fundación Annenberg que analizaba los datos de etnia, género y edad de las 1200 películas más influyentes entre 2007 y 2018 arroja algo de luz sobre los motivos de esta desigualdad. De estos largometrajes, solo un 4% estuvieron dirigidos por mujeres, de las que apenas el 17% consiguieron volver a dirigir una película. Además, las directoras tienen un prospecto de vida laboral mucho más bajo que el de sus compañeros de profesión: de media, dirigen entre una y cuatro películas, siendo la primera a los 30 años como pronto, y la última con no más de 60.

Por contraste, los directores tienen muchas más oportunidades en su campo de trabajo. El 21% de los que se colaron entre las 1200 películas más importantes del estudio lograron dirigir una segunda cinta antes de 2018, el 13% dirigió una tercera y el 6% hasta una cuarta. Ellos trabajan aproximadamente desde los 20 hasta los 80 años, y dirigen entre una y 17 películas en este tiempo. No es de extrañar, por tanto, que tengan más posibilidades de afiliarse a la Academia del Cine que las mujeres.

Todo esto se confabula con los estigmas sociales y estructurales que atenazan a las mujeres aún en el siglo XXI y que les ponen más difícil compaginar su vida profesional y privada, entre otras barreras comunes. Los Oscar 2019 dieron paso a un buen número de mujeres tras las cámaras —directoras de las categorías documental y cortometraje, así como diseñadoras de producción y vestuario—, y los premios de 2020 han superado su propio récord en cuanto a paridad.

El 31,1% de los nominados en todas las categorías son mujeres —en 2019 fueron el 27,5%—, pero grandes ficciones dirigidas por mujeres, como The Farewell o Hustlers, han quedado fuera de escena . En 2020, las películas más esperadas del año son producto del trabajo de varias directoras, ¿se verá reflejado en los Oscar de 2021?

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