El ‘boom’ de las ePymes: cómo Internet y las redes sociales transforman el negocio tradicional

Jordi Arias Bebe Te
Jordi Arias, fundador de Bebe-Té, cuenta con dos tiendas físicas en Barcelona pero posee una fuerte presencia en Internet y redes sociales

El 99,88% del tejido empresarial español está compuesto por pequeñas y medianas compañías, según los datos publicados recientemente en el último Directorio Central de Empresas (DIRCE) del Instituto Nacional de Estadística (INE). Para la gran mayoría de las pymes, tener presencia en Internet requiere un esfuerzo considerable en cuanto recursos humanos, técnicos y económicos, pero buena parte de los emprendedores se ha dado cuenta de que ya no pueden vivir de espaldas al enorme escaparate de oportunidades que representa la Red de redes.

Las pymes deben tener presencia allá donde se encuentran sus clientes y sus potenciales clientes. En la actualidad, en España hay más de 30 millones de internautas y, de ellos, el 92% tiene al menos un perfil activo en las redes sociales. Esto supone que, solo en España son más de 27 millones los usuarios de las redes sociales. ¿Realmente puede una pyme no estar donde se encuentra tal cantidad de individuos a los que ofrecer su mensaje, servicio o producto? Además, las redes no entienden de fronteras y nos permiten llegar fácilmente a usuarios de otros países. ¿Qué motivo habría para no estar en ellas?

El principal objetivo para una pyme en redes sociales debe ser generar conversación y crear una comunidad de usuarios afines a la marca, no sólo vender su producto o servicio

“Ahora podemos hacer cosas que hasta hace unos años parecían imposibles. Lo más importante es que por fin se ha superado la barrera entre el offline y el online. Las empresas ya ven sus canales unificados dentro de una estrategia global y eso ha sido un gran paso. Por otro lado, Internet ha permitido que sea más fácil emprender y poner en marcha un proyecto, aunque las bases deban ser igual de buenas”, apunta Efrén Álvarez, cofundador de Wetaca, una compañía online que envía a domicilio comida elaborada por chefs. “Las redes sociales han pasado a ser un canal fundamental en cualquier empresa. Poder acercarnos e interactuar más y mejor con los usuarios es esencial, si no lo era ya”, puntualiza.

No estar en las redes sociales supone estar más lejos de los potenciales clientes y, también, perderse miles de oportunidades de negocio. Sin embargo, hay que tener claro que estar de cualquier manera en ellas significa asumir el riesgo de provocar una crisis 2.0 con consecuencias nefastas para la empresa o, en el mejor de los casos, de no obtener ningún beneficio de estas plataformas.

Wetaca
Efrén Álvarez, cofundador de Wetaca (a la derecha), junto al otro fundador, Andrés Casal.

Algunas empresas se plantean su presencia en las redes sólo porque su competencia está en ellas, otras no se fijan unos objetivos claros o no saben cómo sacarles partido. Otras lo único que quieren es vender más, sin preocuparse por el fin principal que debería buscarse en las redes: generar conversación con los usuarios y crear una comunidad de personas afines a la marca. Si se consigue eso, las oportunidades de negocio llegarán, de manera indirecta y a medio o largo plazo, pero la pyme logrará crear una imagen de marca sólida en Internet y gestionará su reputación online de forma consciente.

Plantearse una presencia planificada y gestionada de forma profesional en Internet y las redes sociales puede llevar a un pequeño negocio a una posición privilegiada con respecto a su competencia, máxime si los rivales no se han preocupado por sus canales sociales. Todavía a día de hoy, un tercio de las pymes no tiene presencia en la Red, según un informe elaborado por Madison Market Research, y la mayor parte de las que sí tiene no dedica recursos a su gestión ni planifica sus acciones en ellas.

Esto supone una oportunidad de negocio clara para aquellas que sí se toman en serio su presencia en estas plataformas, hasta el punto de que algunos emprendedores han visto cómo Internet y las redes sociales les han llevado a cambiar por completo sus tradicionales modelos de gestión, reinventando y, sobre todo, haciendo crecer considerablemente sus negocios.

“Nuestro negocio familiar ha cambiado radicalmente. Antes mis padres, al igual que habían hecho mis abuelos, vendían las naranjas que cultivaban a un comercio que se encargaba de todo. Cuando empezamos a vender directamente a través de Internet tuvimos que cambiar todo y pensar, por ejemplo, en la contratación de personal para que nos ayudase en la recolección, en el encajado y en montar las oficinas para dar la mejor atención al cliente posible”, reconoce Luis Serra, de LaMejorNaranja.com, tienda online creada en Valencia en 2002, antes incluso del boom de las redes sociales, y que tomó el relevo a la empresa familiar que generación tras generación se había dedicado únicamente a cultivar la fruta.

Familia Serra
La familia Serra, creadores de un negocio tradicional reconvertido en lamejornaranja.com

Pero la necesidad de tener presencia en Internet no se satisface sólo con invertir en el desarrollo de una página web o abrir perfiles en las redes sociales. Lanzarse a la Red puede requerir un cambio radical en el modelo de negocio pero, además, también necesita de un cambio de actitud por parte del empresario, que debe ser consciente de lo que supone la presencia gestionada de estas plataformas.

Por ejemplo, a pesar de contar con dos tiendas físicas en Barcelona, Jordi Arias, propietario de Bebe-te, reconoce que ya factura casi más a través de su tienda online que en los comercios que abrió hace ya diez años a pie de calle. El secreto del éxito se encuentra en la fuerte presencia que su negocio tiene en las redes sociales, donde su objetivo no es únicamente vender.

“Gracias a Facebook e Instagram ahora llegamos a clientes de cualquier parte del mundo. Hemos afianzado nuestra marca, compitiendo con las tiendas grandes del sector del té y las redes nos han permitido estar más en contacto con nuestros clientes: saber sus opiniones, necesidades y estrechar vínculos… A la vez nos sirven para estar informados de lo que sucede en nuestro sector a nivel mundial: tendencias, proveedores, etc”, reconoce.

Arias asegura que esa “tercera tienda” que constituye su canal online le ha motivado para reinventar su filosofía empresarial por completo. “Internet y las redes sociales nos han obligado a aumentar nuestro nivel de autoexigencia y, por ejemplo, trabajar diariamente las redes sociales creando contenidos distintos para cada plataforma. Es un trabajo que requiere dedicación pero es gratificante”, señala.

A pesar de la limitación de personal y presupuestaria, que impide a la mayor parte de las pequeñas empresas contar con un Community Manager como tal y obliga en muchas ocasiones al emprendedor a actuar de hombre-orquesta, para sacar el máximo partido a estas plataformas y minimizar riesgos, ambos emprendedores consideran que sí es necesaria al menos una mínima formación. “Lo ideal sería poder encargar la gestión de las redes sociales corporativas a un profesional, pero en muchos casos esto no es posible”, confiesa Arias.

Sin embargo, aunque no pueda contar con un profesional cualificado, el emprendedor que se lanza a las redes sociales no debe olvidar que, de la misma manera que se plantea unos objetivos para su negocio y desarrolla una estrategia más o menos definida, también debe planificar en la medida de lo posible su presencia en los canales 2.0. En este sentido, definir el público objetivo, elegir las redes en las que estar, crear una estrategia de contenido, monitorizar las acciones que se llevan a cabo, etc, resulta fundamental.

Xavier Saperas Rosons
Xavier Saperas, creador de mermeladas Rosons

“Cuando eres un pequeño emprendedor (un emprendedor-orquesta, diría yo) es muy importante poder focalizar cualquier acción, ya que todo pasa por tus manos y no puedes permitirte malgastar ningún esfuerzo. Por eso, tener claro a quién debes dirigirte y conocer bien a este público hace que puedas personalizar mucho más tus mensajes y adecuarlos mejor a sus necesidades y preferencias”, señala Xavier Saperas, quien creó en 2013 la marca de mermeladas artesanas Rosons. Su negocio se gestiona fundamentalmente desde su página de Facebook y una pequeña web corporativa.

“Las redes sociales te permiten no solo saber qué debes decir, sino también conocer al detalle a tus consumidores: qué les gusta, qué tipo de lenguaje (no solo verbal, sino también visual y de tendencia) les impacta mejor y en qué redes sociales puedes encontrarles para seducirles con tu producto. El objetivo está claro: entrar a formar parte de su día a día para que tu marca también lo acabe haciendo”, apunta.

Pero planificar y marcarse objetivos en las redes sociales no es suficiente, sino que es necesario generar conversación. El pequeño empresario debe definir el lenguaje y el tono de empresa en Internet pero también estar dispuesto a escuchar lo que sus clientes tienen que decir sobre su empresa. Esa comunicación bidireccional proporciona al emprendedor información valiosísima, que le ayudará a conocer más su público objetivo y a hacer crecer su negocio.

“Internet y las nuevas tecnologías están cambiando absolutamente todo y eso se hace notar en el ecosistema empresarial. Internet nos ha hecho que comuniquemos diferente, que nos movamos diferente, que las necesidades que tengamos sean distintas. El cambio es enorme y además imparable por la velocidad y magnitud del mismo”, señala Adrián Miranda, CEO y cofundador de Multihelpers.com, una startup que pone en contacto a usuarios para que se ayuden en tareas domésticas, bricolaje, aprendizaje de idiomas… “Las empresas debemos ver ese cambio y tener en cuenta que los clientes, proveedores, todos los stakeholders son diferentes y han cambiado nuestro modo de comunicarnos con ellos, lo que conocemos de ellos”, puntualiza.

Este nuevo esquema comunicativo que suponen las redes sociales no sólo cambia la relación de los empresarios con sus clientes sino también su manera de darse a conocer ante los medios de comunicación o las personas influyentes en su sector. Es decir, el empresario también debe modificar su forma de hacer relaciones públicas para adaptarse al nuevo contexto 2.0

EverythinkPR
Virginia Frutos y Virginia Sanz, cofundadora de EverythinkPR

“Las empresas deben tener un lenguaje unificado, generar ideas y contenidos para los distintos canales. Se deben sincronizar los mensajes para que lleguen al mismo tiempo a periodistas, blogueros y a seguidores de redes sociales y que ambos canales se beneficien para crecer y aumentar valor. Las redes sociales globalizan los mensajes, los acercan a todo el mundo. Claramente han sido un impulso para las relaciones públicas”, establecen en este sentido Virginia Frutos y Virginia Sanz, co-fundadoras de la agencia de comunicación eVerythink PR.

 Cercanía, imagen de marca, servicio de atención al cliente, proximidad a las necesidades del usuario… Internet y las redes sociales cambian por completo el esquema de negocio tradicional y lo convierten en un modelo en el que el individuo pasa a ser el centro de la estrategia y la generación de conversación con los seguidores una necesidad.

El reto de introducirse en el día a día de los individuos a través de la generación de vínculos en Internet es mayor para las pymes que cuentan con escasos recursos para la gestión profesional de las redes sociales pero el cambio de mentalidad empresarial parece obligado.

Invertir en estas plataformas es una vía segura para destacar frente a la competencia y generar oportunidades de negocio si se exprimen al máximo sus posibilidades y se satisfacen las necesidades de los clientes.

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