Con su nuevo pollo frito en donas, el KFC fue mucho más allá de lo imaginable. Solo para golosos

Las opciones de comida rápida que tenemos todos los días a solo un par de pasos de distancia son tales, que lo más difícil no es decidir si la comeremos o no, sino que cuál será la que elegiremos ese día. Desde hamburguesas sabrosísimas acompañadas por los aliños más irresistibles, a preparaciones del pollo como no sabíamos que se podía freír, no hay un cerebro capaz de imaginar una opción de alimento para consumir al apuro que no pueda ser respaldado en la realidad. Es cosa de sacar nuestra tarjeta, sopesar las opciones, y elegir la que más se parezca a lo que veníamos soñando por semanas y años. 

El tema de la elección entre una y otra no es algo que sepamos solo nosotros. Los mismos locales también lo tiene clarísimo. Es por eso que deben estar siempre dispuestos a inventar y estar atentos a estar siempre un paso más adelante que su competencia. De otra manera, perecerán en el muy competitivo mundo de los distintos tipos de comida rápida. MacDonalds y Burger King lo tienen más que claro, pero es el KFC quien siempre demuestra ser el más dispuesto a arriesgarlo todo para darnos en el gusto.


@kfcchile

La casa del coronel Sanders y el pollo frito no se cansa de buscar las maneras de sorprendernos con sus menús estrambóticos y siempre un poco excesivos (pero en el sentido positivo del término). Hace mucho tiempo que nos han sabido demostrar que lo suyo no es solo freír pollos con una receta especial que nunca pero nunca revelarán. También saben cómo llamar la atención de todos nosotros con una propuesta que nadie más intentaría. 


@kfcchile

Su locura más reciente es un sandwich de pollo frito, que de buenas a primeras, se ve normal. Hasta que prestas atención y notas lo que usaron como pan para apretar las dos pechugas de pollo. No se trata de panes cualquiera. De hecho, ni siquiera se trata realmente de panes. Son dos donas, con todo su glaseado y sabor cremoso al que estamos acostumbrados.


@jonathanmaze

Ante algo como esto, solo hay dos maneras de reaccionar posibles: total horror ante algo tan innecesariamente calórico (la opción aburrida) y una ansiedad por darle un mordisco capaz de partir una montaña en dos (nuestra opción).


@kfcchile

Así que dinos en seguida: ¿eres de los que no le temen a sus propios deseos? ¿O más bien uno de los que prefieren pasar por la vida sin dejar marca alguna?

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